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Mar 27, 2026

Nelly Tamer comparte una reflexión en el Día Mundial del Teatro: “el teatro nos recuerda una y otra vez quiénes somos realmente”

Destacadas, Institucional, Interés General

El Día Mundial del Teatro nos mueve a reflexionar acerca de este arte que nace en los albores de la humanidad cuando el hombre siente la necesidad de comunicarse y recurre a todo su ser: a sus pies, a sus manos, a la expresión de su rostro, a su voz a través de las modulaciones de timbre y volumen, pues no había adquirido aún el lenguaje estructurado.

A ese hombre lo rodeaba una Naturaleza mágicamente dadivosa, a veces, y otras, furiosa y hostil. Frente a ella se sintió muy pequeño y consideró a sus elementos como seres superiores. Entonces su comunicación tuvo un objetivo: suplicarles benevolencia, pedirles favores, darles gracias. Y para hacer más eficaces estas preces, los hombres se reunieron en clan o comunidad.

En las distintas partes del mundo, las celebraciones tuvieron un origen similar: el culto a los dioses con formas de representación que, partiendo de la danza y del rito, adquirieron distintas fisonomías según la particular idiosincrasia de cada pueblo. Todas surgen de un esquema parecido: espacio sagrado, templo o altar y primitivos actores danzantes que giran a su alrededor.

Más tarde, el hombre conoció el fuego y en torno de las fogatas de la tribu se fueron componiendo las primeras escenas del teatro universal.

Así, el punto de partida del teatro es la institución ancestral del convivio: la reunión, el encuentro de un grupo de hombres y mujeres en un centro territorial, en un punto del espacio y del tiempo.

En el transcurso de los tiempos, el teatro sufrió embates y, aunque a veces atentaron contra él, no lograron eliminarlo. Desde las cenizas, cada vez se levanta con nuevos bríos y enfrenta a todo y a todos. Dice Arthur Miller: “El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma y es tan infinitamente fascinante porque es muy accidental, tanto como la vida”

Un día de celebración.

En 1961, el Instituto Internacional del Teatro (ITI), organismo incorporado a la UNESCO, consideró que, dada la importancia del Teatro, texto literario y, a la vez, espectacular, había que dedicarle un día particular. Así fue como se estableció el 27 de marzo para destacar el arte más antiguo de la humanidad.

Desde 1962, año de la apertura de la temporada del Teatro de las Naciones en Paris, la UNESCO invita a una figura de talla mundial para compartir un mensaje sobre el arte, el teatro y la cultura, que es traducido a cincuenta idiomas, leído a miles de espectadores e impreso en cientos de diarios. Colegas del campo audiovisual colaboran a través de estaciones de radio y de televisión transmitiéndolo a todos los rincones de los cinco continentes.

En los teatros del mundo se prepara un programa especial para el público receptor de las palabras que reúnen el sentir del teatro y del mundo actual. Este año le cabe la responsabilidad del mensaje al estadounidense Willem Dafoe, actor de cine y teatro, actualmente director Artistico del Departamento de Teatro de la Biennale di Vennezia.

Si bien sus raíces están profundamente arraigadas en el teatro es en el cine donde ha sido reconocido internacionalmente por su versatilidad tanto en películas independientes como comerciales. Ha recibido cuatro nominaciones a los premios Oscar y fue distinguido con la Coper Volpi al mejor actor en el Festival Internacional de Cine de Venecia en 2018. No obstante, su compromiso con el teatro sigue moldeando su vida artística y su práctica interpretativa.

Fue uno de los miembros fundadores de The Wooster Group. Con sede en The Performing Garage, Nueva York, desarrollaron un enfoque distintivo del Teatro de vanguardia. Crearon e interpretaron piezas originales y realizaron giras por todo el mundo. Destaca de esa experiencia: “Solíamos recibir muy poco público en algunas de nuestras funciones. La regla era que, si había más intérpretes que espectadores, podíamos cancelar, pero nunca lo hicimos… sentíamos la necesidad de mantener ese encuentro con el público que como testigo le daba al teatro su significado y vida.

 Dafoe tiene muy en claro que el teatro puede existir sin escenario, sin iluminación, sin efectos sonoros, pero no existe sin la relación actor–espectador en la que se establece la comunicación directa y viva.

Nos parece oportuno compartir algunos conceptos expresados en su mensaje: “… Como actor y director teatral sigo creyendo en el poder del teatro. En un mundo que parece volverse cada vez más divisivo, controlador y violento, nuestro desafío como creadores teatrales es evitar que el teatro se corrompa reduciéndose únicamente a una empresa comercial dedicada al entretenimiento como distracción, o que se convierta en un mero preservador institucional de tradiciones. Más bien debemos fomentar su fuerza para conectar pueblos, comunidades y culturas y, sobre todo, para cuestionar hacia dónde nos dirigimos.

 …El gran teatro consiste en desafiar nuestra manera de pensar y alentarnos a imaginar aquello a lo que aspiramos…”

El teatro y su dimensión educativa

En los tiempos que corren, cuando el ser humano se encuentra cada vez más alejado de sí mismo por las mediaciones ideológicas, tecnológicas, económicas, el teatro nos recuerda una y otra vez quiénes somos realmente y nos ayuda a recuperar esa capacidad de juego tan olvidada, juego mágico que nos permite una comunicación en la que cada uno da y recibe algo que lo transforma.

Esta fecha es propicia para destacar la importancia del teatro no solo en el sentido histórico y social sino también en el ámbito de la formación de la cultura y de las personas. De ahí su valor educativo y la necesidad de resignificarlo en los medios académicos, en las instituciones académicas y en las prácticas sociales.

Nelly Beatriz Tamer, Investigadora, dramaturga, docente y directora teatral. Coordinadora del Área sociocultural y artística del Programa Educativo de Adultos Mayores (PEAM-UNSE)