LA UNSE, NUESTRA HISTORIA

Los comienzos educativos en Santiago del Estero

Por Luis C. Alen Lascano (*)

Fundada y arraigada definitivamente la ciudad desde 1553 por la acción de Francisco de Aguirre, la primera organización religiosa que fue también prioritaria en el territorio que hoy constituye la República Argentina, se concretó con la Bula Super Specula del 14 de mayo de 1570 dada por el Papa Pío V que creaba el Obispado del Tucumán. Después de infructuosas tentativas, su primer Pastor efectivo Monseñor Francisco de Victoria asumió en 1581 y fijóse la sede episcopal en Santiago del Estero como asiento de la Gobernación y su capitalidad. Entre el accionar de este primer pastor actuante, dificultada por las carencias económicas del medio, se destaca el haber promovido la llegada de la Compañía de Jesús a Santiago del Estero. Los primeros sacerdotes jesuitas invitados a establecerse aquí por Monseñor Victoria arribaron a Santiago en noviembre de 1585 y en ese contingente inicial hallábase el Hermano Juan de Villegas que fundó la primera escuela de primeras letras, el primitivo Colegio del Santo Nombre de Jesús, donde “sufragaron a los jóvenes y los niños a los menesteres”, según antiguas crónicas. Al año siguiente se incorporó a ellos el P. Juan Gutiérrez como Profesor de Latín, y esa obra educativa ya no iba a detenerse.

En 1595 se hizo cargo de Obispado del Tucumán el frayle franciscano Hernando de Trejo y Sanabria, nacido en América y preconizado tres años antes por alejamiento de Monseñor Victoria que regresó a España. El Obispo Trejo tenía ya desde 1601 iniciadas gestiones para promover la fundación de un Seminario en Santiago apoyadas por el Gobernador Alonso de Ribera, quien en 1607 había solicitado al Rey su fundación y entrega a la Compañía de Jesús para su trabajo educativo. Estas solicitudes fueron acogidas por el Rey Felipe III, quien dispuso por resolución del 25 de julio 1609 comunicada al Obispo y al Gobernador que mandaba a erigir un seminario de Ciencias Morales bajo la dirección y enseñanza de los jesuitas en Santiago del Estero. El 17 de diciembre de 1611 quedó inaugurado el Colegio y Seminario de Santa Catalina, Virgen y Mártir, abogada de los filósofos bajo la dirección del Padre Rector Juan Romero, con los padres Darío y Morelli, el Hermano Baltodano y el P. Marco Deyotaro como maestro y prefecto de estudios. Asimismo, se encomendaba al P. Juan Hornos la atención de la escuela la primaria preexistente. Este fue el punto de partida de la enseñanza de nivel terciario no universitario como podemos definirla hoy, en la República Argentina, y preludio de la futura de la futura Universidad de Córdoba legada por el mismo Obispo Trejo poco antes de su muerte en 1614. Es decir, los estudios académicos aquí se iniciaron como la base extendida después a todo el territorio nacional, con tal importancia que los primeros egresados de la Universidad de Córdoba recibían sus diplomas sacerdotales dados por el Obispo del Tucumán en su sede Santiagueña hasta 1644 según en Breve del Papa Gregorio XV modificado ese año por el Rey Felipe IV. Las actividades des Seminario se clausuraron el 29 de junio 1699 por el Rector que lo había dirigido en los últimos diez años, el santiagueño P. Cosme del Campo Ibáñez, ya que por decisión del Obispo Mercadillo fue trasladado justamente con la sede episcopal a Córdoba donde fue reabierto en octubre del 1700.

El traslado de la diócesis dio lugar más tarde a su división territorial en dos: la de Córdoba del Tucumán y la de Salta del Tucumán que incluía Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Charcas y Catamarca.


Antecedentes de la UNSE

La necesidad de dotar a Santiago del Estero de una Universidad destinada a darle nivel académico a los estudios existentes registra honrosos antecedentes de una larga lucha ante los poderes públicos para hacer realidad esta iniciativa. Como iniciativa precursora puede citarse a la Universidad Libre fundada en los años de la década de 1950, que tuvo efímera existencia al carecer de recursos y apoyos oficiales. En 1949 por convenio suscripto entre la Provincia y la Universidad Nacional de Tucumán se creó la Escuela de Agricultura, Ganadería y Anexos como organismo integrante de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de dicha Universidad, que constituía otro paso importante en los anhelos pro-universidad.

Por su parte, a nivel provincial se fundó en 1962 el Instituto Superior del Profesorado Provincial como iniciativa privada, que luego fue oficializada como dependencia del Consejo General de Educación por decreto del 13 de septiembre de 1963 con caracteres autónomos para los profesorados en Ciencias Naturales, Filosofía y Pedagogía, Historia y Educación Física. Correlativamente, un grupo católico de laicos dio vida al Instituto Universitario San José adscripto a la Universidad Católica de Santa Fe, que logró su autonomía convirtiéndose en 1961 en la Universidad Católica de Santiago del Estero, siendo esta concreción la más trascendente avanzada por la instauración de los estudios universitarios en la provincia.

El ambiente público ya favorable a la creación de una Universidad en Santiago del Estero había predispuesto a una primera creación estatal. Una comisión popular integrada por relevantes ciudadanos del medio, entre ellos los Doctores Juan D. Chazarreta y Horacio G. Rava juntamente con el Ingeniero Néstor René Ledesma, creó en 1956 la Comisión Pro-Facultad de Ingeniería Forestal. Su actividad fructificó al lograr la firma del Decreto-Ley del 12 de febrero de 1958 firmado por el Interventor Federal Vicealmirante Gabriel Maleville que creó la Facultad de Ingeniería Forestal, la primera del país en esa especialidad incorporada poco después a la Universidad Nacional de Córdoba en virtud de las ordenanzas Nº 4 y 9 de marzo y abril de 1958, respectivamente. El primer paso en pos de la soñada Universidad había sido dado exitosamente.

La repercusión de esta iniciativa se plasmó en el proyecto de creación de la Universidad Nacional del Centro que iba a abarcar en su radio de acción a las provincias de Santiago del Estero, Catamarca, y la Rioja, aprobado por el Senado de la Nación y con despacho favorable da la Cámara de Diputados vigente al 31 de agosto de 1961 que no llegó a ser tratado finalmente a raíz de los vaivenes políticos que agitaban la vida nacional, pero fue impulsado por el Senador Nacional por Santiago del Estero Pedro H. Miguel hasta la caída del Presidente Frondizi.

La ultima iniciativa favorable emanó del Decreto Provincial Nº 326 suscripto por el Gobernador-Interventor federal Carlos A. Jensen en 1972 que creó la comisión Pro-Universidad Nacional de Santiago del Estero que integraban los Profesores Edvino A. Paz y Rodolfo A. Díaz, Ing. Néstor René Ledesma, Lic. José Humberto Alegre, Dr. Francisco Cerro, Dr. Emilio Hallak, Sra. Beatriz B. de Prados, Prof. Sara E. Rigourd, y Sr. Benjamín F. López; Colaboradores invitados Lic. Alberto Tasso y Lic. Manuel Santos.

Las intensas gestiones ante el gobierno nacional dieron como resultado el apoyo del Presidente de facto Gral. Lanusse y su Ministro de Educación Dr. Gustavo Malek que suscribieron el Decreto-Ley Nº 20.360 del 10 de mayo de 1973 que creaba la Universidad Nacional de Santiago del Estero, a cuyo seno se incorporaba la Facultad de Ingeniería Forestal ya existente. Sus primeras actividades organizativas estuvieron a cargo del Ing. Carlos A. Ruiz, designado por la cartera educativa a cargo del Dr. Jorge Taiana en 1974 y con la Presidente de la Nación Sra. María Estela Martínez de Perón, a quien sucedió en el Ministerio de Educación del Dr. Oscar Ivanissevich el Ing. César E. Iturre. Producido el golpe militar de 1976, ese año asumió dichas funciones el Dr. Ariel Alvarez Valdez quien permaneció hasta 1983. Bajo su autoridad se construyeron los principales pabellones de la nueva universidad en terrenos cedidos por el Estado provincial, se inauguró el moderno Paraninfo y Salón de Actos más importante del norte argentino, y se organizaron en forma departamentalizadas sus carreras Universitarias, las mismas que después de 1983 adoptaron la denominación de Facultades hasta la actualidad.

(*) Profesor Consulto de la UNSE
Academia Nacional de la Historia

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